EL POBLADO DE SAN DIEGO

CRÓNICA DE UN ABANDONO

El eco de una prosperidad olvidada

Llegué a Rodalquilar en 2011, recorriendo con mi cámara los restos de lo que un día fue la mayor esperanza dorada de España. Al adentrarme en el Poblado de San Diego, me invadió una profunda sensación de soledad. Caminar entre esas viviendas de mampostería local, diseñadas en los años 30 bajo influencia británica, es entender que allí, en mitad del desierto de Almería, se intentó construir un sueño de modernidad que terminó en silencio.

Vidas marcadas por el polvo y el oro

Es inevitable sentir tristeza al pensar en las familias que habitaron estos muros. En su momento, San Diego fue un oasis: casas con agua corriente —un lujo casi impensable en la Andalucía rural de entonces— para que los mineros pudieran lavarse el polvo volcánico tras turnos agotadores. Pero esa 'modernidad' no ocultaba la dureza de una vida donde se procesaban toneladas de roca para extraer apenas un gramo de oro, mientras el aire que respiraban les iba robando la salud.

La huella del cierre

En 1966, la rentabilidad dictó sentencia y las minas cerraron para siempre. Imagino el día en que las últimas familias tuvieron que marcharse, dejando atrás sus hogares y sus recuerdos. Mis fotografías de 2011 son el testimonio de ese vacío: el hormigón resistiendo al clima árido mientras el olvido termina de derruir los muros.

Esta Fotografía puede ser tuya

Poblado San Diego, 2011. La última mirada al oro de Almería

Esta panorámica captura la escala humana frente a la caldera volcánica de Rodalquilar. Una pieza que no solo decora, sino que guarda la memoria de un asentamiento que desapareció cuando la tierra dejó de ser rentable. Una invitación a reflexionar sobre el paso del tiempo y la fragilidad de nuestras estructuras.

Nota: Esta galería pertenece al fondo de archivo documental de «Memoria de Lugar». Debido a la naturaleza técnica de las capturas originales de 2011 y la ausencia de negativos digitales (RAW), estas imágenes no están disponibles para su venta en formato físico, conservándose exclusivamente como registro histórico del patrimonio.